Ubud aka La trampa aka Sobremesas a la española

Pues eso que al final me tiré en Ubud 10 días. Pero no vamos a adelantar acontecimientos.

El viernes quedé con unos españoles, ¿españoles?... Pues sí. Silvia, una española me localizó gracias al gps couchsurfero, que te indica donde te conectaste por última vez, y ella había conocido a otros dos españoles, Miguel y Manolo, en un ciber en Ubud. El viernes quedamos todos para cenar, compartir viajes y me enteré que el domingo habría una gran ceremonia religiosa. El sábado volví a quedar para comer con Manolo y Miguel y por casualidad conocimos a otras dos españolas, Laura, que trabaja en Bali, y Carolina, que está dando la vuelta al mundo.

Resulta que la ceremonia religiosa era un funeral/cremación y no sólo uno sino tres tíos iban a ser incinerados. Como comentábamos era una mezcla entre procesión de Semana Santa con un toque Fallas y todo el mundo estaba de fiesta. Para la mente occidental es muy extraño que la gente salga a celebrar un funeral, sin embargo para los balineses es lo normal.

Después nos juntamos los españoles a comentar lo que habíamos visto y hablar de todo un poco. Por la noche, quedamos otra vez, esta vez sin Silvia que al anochecer había decidido irse para el este de la isla, y estuvimos en un bar con música reggae en directo y probé el arak balinés, vimos el primer set de la final del torneo de tenis de Roma y nos fuimos a eso de la una de la mañana.

El lunes me levanté, esperé a que pasara el chaparrón con el que había amanecido, compré un par de cosas y escapé de la maravillosa trampa que es Ubud.

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